Hato sano, comercialización segura

Corresponsabilidad entre productores y subastas ganaderas

En el sur del estado de Sonora, la rentabilidad de la actividad ganadera no depende únicamente del comportamiento del mercado o del precio del becerro. Depende, en gran medida, de la sanidad del hato.

La inocuidad comienza en el rancho, desde el nacimiento del animal, y debe mantenerse durante todo su desarrollo hasta el momento de la comercialización. Por ello, la responsabilidad sanitaria no recae únicamente en el productor, sino también en las instancias donde se realiza la venta del ganado, particularmente en las subastas ganaderas.

Mantener hatos sanos es una tarea compartida que requiere disciplina, prevención y compromiso por parte de todos los actores de la cadena productiva.


La responsabilidad del productor

El primer eslabón para garantizar la sanidad del ganado comienza en el propio rancho. Un manejo sanitario responsable implica establecer prácticas preventivas desde el nacimiento del becerro.

Entre las medidas fundamentales destacan:

Atención al nacimiento.
El manejo sanitario inicia desde las primeras horas de vida. La desinfección adecuada del ombligo y el suministro oportuno de calostro dentro de las primeras dos horas son acciones clave para fortalecer el sistema inmunológico del animal.

Programa de vacunación preventiva.
Uno de los puntos más importantes es la prevención del Complejo Respiratorio Bovino, una enfermedad que afecta gravemente la productividad del ganado.

Para evitar riesgos, se recomienda:

  • Aplicar la vacuna inicial conforme al calendario veterinario.
  • Realizar obligatoriamente un refuerzo aproximadamente 15 días después de la primera dosis, con el objetivo de consolidar la inmunidad del animal.

Cuando no se aplica el refuerzo, la protección puede ser insuficiente y el becerro queda vulnerable ante enfermedades respiratorias.

Desparasitación estratégica.
La eliminación periódica de parásitos es esencial para mantener animales fuertes y con buen desarrollo.

Manejo nutricional adecuado.
Una alimentación equilibrada fortalece el sistema inmunológico y mejora la ganancia de peso.

Reducción del estrés antes del destete y traslado.
El estrés debilita a los animales y aumenta el riesgo de enfermedades. Un manejo cuidadoso en estas etapas es fundamental.

Un becerro mal inmunizado, mal alimentado o sometido a estrés excesivo no solo representa un problema individual, sino un riesgo sanitario para todo el sistema productivo.


Corresponsabilidad de las subastas ganaderas

La sanidad del ganado no debe detenerse en la puerta del rancho. Debe continuar también en los corrales de acopio y en los centros de comercialización.

Las subastas ganaderas desempeñan un papel fundamental para mantener estándares sanitarios adecuados dentro del proceso de venta.

Entre sus responsabilidades destacan:

Revisión sanitaria al ingreso.
Los animales deben ser inspeccionados por médicos veterinarios titulados y con experiencia para detectar posibles problemas de salud.

Separación inmediata de animales enfermos.
Todo becerro que presente signos de enfermedad respiratoria, fiebre, decaimiento o secreciones debe ser aislado en corrales independientes para evitar contagios.

Devolución de animales enfermos al productor.
Cuando un bovino no cumple con las condiciones sanitarias adecuadas, debe ser regresado al productor para evitar riesgos dentro de las instalaciones.

Aplicación de medidas disciplinarias.
En casos de reincidencia, las subastas deben advertir formalmente a los productores que el envío de animales enfermos puede derivar en la negativa para admitir su ganado en futuras comercializaciones.

La disciplina sanitaria protege no solo a un productor, sino a toda la cadena ganadera.


La prevención siempre es mejor que la pérdida

El Complejo Respiratorio Bovino es una de las principales causas de pérdidas económicas en la ganadería.

Entre sus consecuencias se encuentran:

  • Disminución en la ganancia de peso
  • Aumento en los costos de tratamiento veterinario
  • Mortalidad de animales
  • Pérdida de prestigio comercial

Prevenir estas enfermedades resulta siempre más económico y eficiente que enfrentar sus consecuencias.


Conclusión

Un hato sano no es producto del azar.

Es el resultado de disciplina, vacunación adecuada y control sanitario permanente.

Productores responsables y subastas comprometidas deben trabajar como un solo equipo. Solo así es posible elevar los estándares sanitarios de la ganadería sonorense.

Cuando se fortalecen estas prácticas:

  • Mejoran los precios del ganado
  • Se reducen las pérdidas económicas
  • Se protege el patrimonio de los productores
  • Se fortalece la imagen de la ganadería del estado de Sonora

La sanidad es una inversión.
La disciplina es competitividad.

Trabajemos con visión preventiva y con responsabilidad compartida.

Por la dignidad del ganadero.


Nota

El contenido de este boletín es una síntesis de la entrevista realizada a un médico veterinario experto, publicada por la Unión Ganadera Regional de Sonora. El material fue compartido por el C. Alberto Morales, Secretario del Consejo de Administración de dicha organización, durante un encuentro personal el pasado 28 de febrero.

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